lunes, 19 de octubre de 2009
Texaco y UTPMP crean alianza en beneficio de cien familias salvadoreñas
viernes, 16 de octubre de 2009
Día Internacional para la erradicación de la pobreza
La lucha contra la extrema pobreza se traduce a un gran trabajo y esfuerzo por cambiar la estructura del sistema de oportunidades que excluye a los más pobres de acceder a ellas.
Definitivamente es un problema difícil y complejo - si no lo fuera, ya hubiera sido solucionado – y por eso requiere que los mejores profesionales estén aportando a la solución de este gran desafío. Para ello se necesita reconocer la condición de exclusión y pobreza como un tema humano prioritario a resolver y esto depende especialmente del gobierno y de las instituciones educativas (especialmente de las universidades).
No podemos exigir a un joven profesional que se apasione y se entregue a construir un país que ofrezca condiciones de vida digna a todos y todas cuando él no lo considera prioritario o cuando él no se ha dado cuenta que hay más de 2 millones de salvadoreños que viven en pobreza - casi la mitad de la población-.
Pero si podemos exigir a las universidades que la formación que imparten no sea meramente académica sino que contenga una dosis de realidad, podemos exigir que la proyección social de las universidades no se reduzca a cumplir el requisito de las “horas sociales”. En este encuentro con la realidad es donde se genera la empatía necesaria como para identificarse con el más pobre y apasionarse por trabajar de la mano con las comunidades más excluidas para salir adelante.
El “Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza” (17 oct.) busca poner sobre la agenda mundial el tema de la pobreza. Solo Latinoamérica hay 200 millones de pobres.
Desde hace 17 años se celebra este día. No esperaría que en los próximos 17 años se siga celebrando este día sino el “Día que se erradicó la pobreza mundial”. No puede pasar ni un día más para que aportemos a esta ambiciosa, noble y humana meta.
En el país el 40% de salvadoreños (2.2 millones) viven en pobreza. ¿Puede el gobierno erradicar la pobreza? ¿Puede una política pública erradicar la exclusión de todas estas personas? ¿Puede una ONG terminar con la pobreza?
No lo sé, pero el esfuerzo coordinado de todos juntos debe ser el primer paso para empezar esta gran cruzada. Los jóvenes voluntarios ponemos toda nuestra convicción, disponibilidad fuerza y energía para contribuir a ello. Empresa y Gobierno crean en nosotros, sueñen como nosotros y compartamos una misma visión de país de manera que actuemos en conjunto con las familias más pobres.
El trabajo para erradicar la pobreza es grandísimo, pero el motivo es mayor.
No hay tiempo para dar un paso para atrás, ni para agarrar impulso.
miércoles, 7 de octubre de 2009
ONU Reconoce la Convicción y el Trabajo de los Jóvenes Voluntarios en los Asentamientos más Pobres de Latinoamérica

Esta señal se gesta hace 12 años, una iniciativa de voluntariado social que surge en Chile y que en el 2001 se exporta a El Salvador y luego a 15 países más. El proyecto consiste en la construcción masiva de viviendas de emergencia y la implementación de programas de desarrollo local, ambos llevados a cabo a través de jóvenes voluntarios. El éxito en estos 15 países demuestra la sensibilidad del joven y la capacidad intrínseca de solidarizarse y actuar.
Esta iniciativa latinoamericana (Un Techo para mi País) fue reconocida hoy por las Naciones Unidas a través del reconocimiento Habitat Scroll of Honour Award. Este es el premio entregado por el programa de Asentamientos Humanos de las Naciones Unidas (UN Habitat), en el “Día Mundial del Habitat”, por contribuciones notables en asentamientos humanos desarrolladas por individuos, organizaciones y proyectos exitosos.
Recibir este reconocimiento nos compromete a seguir trabajando y denunciando la urgencia que viven 200 millones de latinoamericanos afectados por la pobreza.
Así como este proyecto comenzó con la construcción de una vivienda y diez universitarios, así podrían comenzar grandes proyectos latinoamericanos, lo que hace falta es creer en que si se pueden hacer las cosas, en que los jóvenes somos capaces de mover voluntades cuando tenemos un ideal de justicia que nos marca el camino.
Basta un joven que crea y se entregue por una causa para que esta sea válida.
Hay jóvenes y causas por las cuales entregarse a trabajar, animémonos a creer y estar seguros que nosotros podemos cambiar las cosas.
Esta entrega total es el mejor regalo que le podemos dejar a nuestro país y a las generaciones venideras.
Gerardo Calderón
Director Social
Un Techo para mi País El Salvador
gcalderon@untechoparamipais.org
martes, 6 de octubre de 2009
Vitelio su vida en 20 segundos
Me compadezco de su madre y de su familia que en su profundo dolor se cuestionan qué le debía Vitelio al mundo para ser asesinado de tal manera. Estoy seguro que nada.
Esta noticia aparece en mitad de página de un periódico, sumergida entre siete páginas de publicidad. No quiero pensar que vivo en un país al revés, donde lo normal y lo cotidiano es la violencia y la muerte, donde el asesinato de un niño camino a la escuela merece media página del periódico.
Estos hechos atentan contra lo más importante de una sociedad, la familia. No podemos tener una sociedad democrática y pacífica cuando no se brinda la mínima seguridad social a los ciudadanos.
La cantidad de pandilleros supera en miles a los policías. La PNC y la Fiscalía reconocen que no pueden investigar la cantidad de extorsiones y homicidios que se demandan. ¡Qué pasa en El Salvador!
Esto simplemente se convierte de nuevo en un llamado urgente a la participación civil en un proyecto solución. Muchos dirán que es tarea del Gobierno, de hecho lo es, pero nos hemos dado cuenta que es incapaz de controlar el problema y solo porque es tarea del gobierno no creo que estemos dispuestos a ser testigos de más muertes esperando a que las instituciones correspondientes tengan la capacidad de atender todos estos actos desastrosos. De igual forma toda participación ciudadana no debe sustituir nunca la labor del gobierno local y central, al contrario debe de ir impregnada de un sentido profundo de denuncia y de exigencia a una mejor labor de estas entidades.
El conocer la problemática nos responsabiliza moralmente y el no reaccionar nos hace cómplices de esta atroz ola de violencia.
Involucrar y motivar a personas a participar en proyectos sociales no es fácil. Los salvadoreños tenemos una pared construida con una amalgama de indiferencia y olvido que hace que no nos sensibilicemos y por tanto que no nos sintamos parte importante de grandes soluciones ante grandes problemáticas sociales. No seamos injustos con nuestro propio país, con nuestra propia gente. Venzamos ese muro, reaccionemos, participemos.
Nuestra vida no se nos ha dado para que la reservemos y la escondamos hasta el fin de nuestros días. Vivir es compartir, es gastar nuestra vida en el servicio a los demás.
Casi llegando a su escuela a 160 metros, su vida en 20 segundos fue arrebatada de la manera más salvaje e inexplicable.
Este hecho se denuncia, se investiga y se condena. Y se crean las condiciones sociales necesarias para que jamás vuelva a suceder. Lo digo y lo exijo porque estoy dispuesto a luchar por un país donde se respeta la vida y la dignidad de las personas, porque estoy dispuesto a luchar por no vivir en un país al revés.
Director Social
Un Techo para mi País El Salvador