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martes, 6 de octubre de 2009

Viviendo en rancho ajeno

Miembros de la ADESCO de Amatecampo, vecinos del lugar y Voluntarios de UTPMP

La Lotificación Playa Amatecmapo, localizada en el Departamento de La Paz, tiene como pobladores a personas que se dedican, desde hace casi medio siglo, a cuidar los ranchos a la orilla del mar y los terrenos de otros.

Los ranchos lujosos y los amplios jardines contrastan notablemente con las casitas improvisadas de los cuidadores. Ante esta situación nació la preocupación de Un Techo Para Mi País de buscar maneras de mejorar el modo de vida de estas personas, no únicamente en cuanto a viviendas, sino a nivel de desarrollo social y económico.

Verónica Montes, Coordinadora de Amatecampo, menciona que las familias suelen mantenerse bajo el mismo techo, a pocos metros del rancho que vigilan y propiedad del patrono, recibiendo el mínimo salario por su labor. Esto es, reciben un único sueldo para toda una familia, aún cuando existan varios miembros de ella con capacidad de trabajar y que muchas veces se abstienen de esto por la lejanía de las fuentes de trabajo: evitan, pues, trasladarse a diario a San Luis Talpa, la ciudad más cercana, o a la capital de San Salvador, a más de una hora de camino.

Sin embargo, no son personas que buscan estancarse en la situación actual. En colaboración con la comunidad y la Asociación de Desarrollo Comunal (ADESCO) de la Lotificación Playa Amatecampo de entonces, UTPMP impulsó la construcción de ocho casas en diciembre de 2008. En Mayo de 2009 se construyeron cuatro casas más, en estado de total legalidad en cuanto a los terrenos. La ADESCO tuvo un cambio en la junta directiva el 30 de junio de 2009 y sus miembros fueron elegidos por la misma comunidad. Ernesto Valladares, Secretario, menciona: “En Asamblea General el 18 de agosto se llegó al acuerdo de trabajar con Un Techo Para Mi País en tres proyectos, uno a largo plazo y dos a corto plazo. El proyecto a largo plazo es la introducción de agua potable en la comunidad. Los otros dos son Capacitaciones y Oficios, que de momento están enseñando Cosmetología, y también se está gestionando ayuda para láminas que sirvan a personas que necesitan en la comunidad”

Oscar Santos Durán, Vicepresidente de la ADESCO, recuerda la intervención de UTPMP en la construcción de viviendas en el año anterior y dice estar comprometido a seguir buscando recursos y ofreciendo el mayor esfuerzo para el desarrollo del lugar. Así también, José Raúl Guzman, Presidente Vigilante, comenta que “la celebración del día del niño (que se realizó el mismo día de la entrevista) es una iniciativa de Un Techo Para Mi País en conjunto con la comunidad y es un esfuerzo de todos y estamos muy complacidos por todo lo que se ha hecho hasta hoy”

Jeannette Cruz
Comunicación Interna

Un día para las piñatas


Una sola piñata es indicación de fiesta, de alegría. Siete piñatas, entonces, multiplican las posibilidades. Si a esta alegría de abundancia se le suma la felicidad de los que festejan, aquella con que los niños (niños de hecho y niños de corazón) llenan sus sonrisas y la celebración, sin duda se tiene un total neto de verdadero regocijo.

Un regocijo que se vivió plenamente el sábado 03 de octubre en la celebración del día del niño en la Lotificación Playa Amatecampo, La Paz. Más de 120 niños esperaban a las tres de la tarde al equipo de voluntarios que en conjunto con los miembros de la ADESCO del lugar coordinaron esfuerzos para organizar y realizar la fiesta. El equipo, conformado por Verónica Montes, Emilio Castro (ambos coordinadores del lugar), Laura Guzmán y Miguel Montes, fueron recibidos por aplausos y un precioso cartel hecho por los pobladores que les daba la bienvenida.

Divididos por género en dos círculos, los niños y las niñas de Amatecampo disfrutaron grandemente sacarles a golpes los dulces a los distintos personajes que representaban las piñatas. Una de estas fue reventada por los adultos, que alegremente regresaron, por un momento, a la infancia.

Más tarde se llevaron a cabo juegos y se otorgaron premios a los ganadores, entre ellos, dos adultos que participaron en el “juego de las sillas”. Los recursos para la celebración fueron producto de donativos y colectas.

Al finalizar, los miembros de la ADESCO se mostraron complacidos por la forma en que había resultado el festejo (efectuado por primera vez en la historia de la comunidad). Marta Arias, Voluntaria Vecina, dijo que estaban todos muy contentos de haber realizado la celebración, y quizá la prueba más evidente de ese contento se hallaba en la sonrisa de todos los niños, que, dulces en mano, regresaban a sus casas sobre la arena negra y fresca del camino.

Jeannette Cruz
Comunicación Interna